martes, 11 de agosto de 2015

DETALLES DE PÁGINAS INTERNAS PARA "LAS VACAS PAGANAS" NÚMERO 1 Y 2 . 1986 A 1998.

                                       


                                       

                                          Prólogo de "Las Vacas Paganas" número 2.


                                     

                                  Vacas Paganas número 1: La técnica: Papel bond teñido 

                                             a mano y rematado con rodillo de entintar.

                                

                                           Vacas Paganas número 2: El dibujo a la izquierda 

                                                    es autorretrato de Diego Saavedra

la gráfica plegable es de Daniel Pulido


Fragmento de un cuento de Els van Poppel
publicado en Las Vacas Paganas número 3.

lunes, 10 de agosto de 2015

MIMEOGRAFEANDO Y FOTOCOPIANDO, ANOTACIONES SOBRE ALGUNAS PUBLICACIONES LEONESAS , ARTESANALES, ENTRE JULIO DE 1986 Y ENERO DE 1998:REVISTA "LAS VACAS PAGANAS"

 


                                               


Las Vacas Paganas


Desde la desaparición de INTENTO, ya habíamos venido conversando con Mauricio Rayo, Pablo Cristo Blamis y María Helena Sandino sobre la idea de explorar otras técnicas para la reproducción de publicaciones locales. Veníamos pensando incluso en el nombre de una nueva revista literaria, teníamos básicamente dos propuestas: METÁFORA y MAGMA; pero sucedió algo que “encendió el bombillo” y nos animó para continuar y renovar este tipo de publicaciones: Por la casa de Cultura de León “Antenor Sandino Hernandez” se apareció una mañana de 1994 un muchacho sueco aficionado a la literatura que se llamaba Manne, acababa de llegar de Cuba y, entre los libros y revistas que traía, nos llamó poderosamente la atención un par de revistas hechas por artistas y escritores cubanos no adscritos a la UNEAC (Unión de Escritores y Artistas de Cuba), podría decir que  estas revistas eran bellísimos objetos de arte hechos a mano con una mezcla de técnicas como mimeógrafo, serigrafía, dibujos y pinturas a mano, xilografías y linóleos, objetos adheridos a cada ejemplar. Los trabajos literarios eran de calidad también, algunos de ellos definitivamente opuestos al gobierno cubano y a la UNEAC; publicaban además por cuenta propia, sin patrocinadores de ningún tipo. En ese momento concluimos que, aun con toda la experiencia artesanal acumulada en la publicación de PERFIL, EL ANDAMIO e INTENTO, no habíamos explorado suficientemente la parte formal de nuestras propuestas locales
A la luz de la nueva información, estas revistas cubanas nos sirvieron como inspiración para desarrollar el concepto de LAS VACAS PAGANAS. Obviamente Manne se negó rotundamente a donarnos las revistas cubanas en mención. Pero decidimos con Diego Saavedra y Mauricio Rayo aventurarnos en esta experiencia aproximadamente a partir de octubre de 1995; se sumaron además artistas nacionales y extranjero tales como Mario Cruz (nicaragüense) y Gera Hoogland (holandesa) que se dispusieron, por ejemplo a elaborar y donar series de 50 xilogafías, linóleos, frotages que acompañarían la publicación.

La idea desde el inicio era explorar formalmente, “innovar” en técnicas de multireproducción, darle un “plus” a cada publicación tratando de mantenernos fieles a las técnicas artesanales, negándonos a pensar en función de publicar una revista “formal” y masiva impresa en offset, con amplios tirajes, todo mecánico, todo con ese aire de protocolo, rimbombancia y formalidad con el que se solía (y se suele) rodear cualquier actividad relacionada con arte o literatura en esta ciudad.

De ahí el nombre y el lema de la revista: “LAS VACAS PAGANAS, Publicación Cultural Leonesa de frecuencia Totalmente Irregular”. De LAS VACAS PAGANAS sólo publicamos tres números, cada uno con tiraje de 50 ejemplares, cada uno de estos 150 ejemplares venía acompañado con xilografías, serigrafías, linóleos, frotages, pinturas, collages, todos originales. También venían con papel teñido a mano, lomos con retazos de tela pegados a mano, papel hecho a mano. Se mezclaban impresos en mimeógrafo y reproducciones fotocopiadas, páginas plegables, dibujos infantiles, guías para lectura hechas con cabuya, incluimos el papel craft, nos salimos de la costumbre de publicar en blanco y negro
Igual que en números anteriores, nos teníamos que reunir a revisar materiales, a realizar todo el trabajo manual, a recopilar ideas y recursos. Igual la distribución era mano a mano, los/as destinatarios/as eran seleccionados/as casi todos/as con antelación, queríamos estar seguros que cada ejemplar cayera en manos de personas que valoraran el esfuerzo. LAS VACAS PAGANAS número 3 se publicó en enero de 1998, fueron los últimos 100 ejemplares de esta iniciativa. Para entonces ya se podía tener acceso más fácil a las computadoras, ya comenzaba a llegar el Internet al país y un tal David Bohnett obtenía un éxito sin precedentes en la web con un sitio llamado "Geocities". 

                              


Portada y contraportada de LAS VACAS PAGANAS número 1, con técnicas de mimeógrafo (derecha)
y xilografías (izquierda). Nótese el lomo forrado con tela engomada. Foto tomada de los archivos de Bayardo Gámez (Artista y arqueólogo de Estelí).


jueves, 6 de agosto de 2015

MIMEOGRAFEANDO Y FOTOCOPIANDO, ANOTACIONES SOBRE ALGUNAS PUBLICACIONES LEONESAS , ARTESANALES, ENTRE JULIO DE 1986 Y ENERO DE 1998:REVISTAS PRIMER Y SEGUNDO INTENTO EN LEÓN

 

Primer INTENTO y Segundo INTENTO


“La decisión de identificar este boletín como “Primer Intento” es colectiva, tras discutir y conocer acerca de tantas tentativas de estas características que, en León, no han logrado mantenerse por diversas causas, principalmente de carácter financiero.
Así que, para darle un golpe frontal a la incertidumbre cotidiana dejamos estas páginas con usted; buscamos en su respuesta una razón más para continuar con el proyecto y tratar de mejorar el próximo número previsto para Febrero.”

Fragmento del editorial de Primer Intento.

Portada del "Primer INTENTO", Noviembre de 1993. Portada: Xilgrafía de José Hernández.

Para publicar 100 ejemplares de “Primer INTENTO” en noviembre de 1993 (casi un año después de la publicación de EL ANDAMIO 7) echamos mano otra vez del mimeógrafo y del papel donado tamaño legal. Este Primer INTENTO trae 29 páginas impresas a una cara sobre papel bond, a excepción de la portada que fue impresa sobre un papel que alguien nos donó. Desde 1985 un grupo de amigos, solíamos reunirnos en la sede de la Asociación de Artistas Plásticos de León “Toribio Jerez” la cual estaba ubicada en la antigua casa de Salud Debayle. Para 1993, la Asociación de Artistas Plásticos“ Toribio Jerez” administraba una especie de centro cultural conformado por la Galería de Arte “Juan Bautista Cuadra” y el Bar-Cafetín Cultural “Carreta Nagua”. Los viernes culturales de La Carreta Nagua se convirtieron en eventos llenos de arte, poesía, música, danza, teatro, debates, lectura de ensayos, presentaciones de libros. En este ambiente, un grupo de amigos concebimos la idea de publicar Primer INTENTO, algunos de ellos ya habíamos participado de alguna manera en la experiencia de PERFIL y EL ANDAMIO: Juan Centeno, Pablo Cristo Blamis, Juan Bautista Paiz, Daniel Pulido.

De los 100 ejemplares impresos en mimeógrafo del Segundo INTENTO, reproduzco aquí
esta única sobreviviente portada original armada con recortes. El dibujo es de Mauricio Rayo quien también
había venido acompañando estos proyectos desde la experiencia de PERFIL en la década del 80.

El “Segundo INTENTO” se publicó casi 7 meses después que el primero. Lamentablemente se ha perdido toda información de archivo y ninguna de las personas a quien recuerdo haberle entregado ejemplares, los conservan. Al momento de escribir esta crónica tanto el coeditor de entonces, Mauricio Rayo, como yo, hemos rebatido entre nuestros archivos en busca de algún ejemplar sobreviviente, siquiera de alguna página suelta confundida ente otros papeles. Con este segundo número se terminó el proyecto, no por falta de entusiasmo, sino por múltiples ocupaciones de los editores. Sin embargo los y las poetas, narradoras/es, pintoras/es, investigadoras/es y otras personas no dejaban de preguntar qué había sucedido.  Hay que decir que el cierre del Cafetín Carreta Nagua y de la Galería Juan Bautista Cuadra también tuvo que ver con esta decisión. Poco a  poco los espacios y experiencias artísticas y culturales participativas propiciadas en la década de los 80, habían venido desapareciendo de la ciudad.

lunes, 3 de agosto de 2015

MIMEOGRAFEANDO Y FOTOCOPIANDO, ANOTACIONES SOBRE ALGUNAS PUBLICACIONES LEONESAS , ARTESANALES, ENTRE JULIO DE 1986 Y ENERO DE 1998:BOLETÍN EL ANDAMIO


                   


Portadas de los cuatro primeros números de EL ANDAMIO

Un año después (noviembre de 1987), iniciamos en el Centro de Capacitación Campesina “Vivian Hernández” de la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (UNAG) en León (actual facultad de Agronomía de la UNAN) la publicación del primer número de EL ANDAMIO, boletín del Movimiento de Arte Público Monumental e Integración Plástica en  Nicaragua. El Consejo Editorial en esta ocasión estaba conformado por estudiantes y profesores de la Escuela Nacional de Arte Público Monumental “David Alfaro Siqueiros” (ENAPUM-DAS) que tenía su sede en Managua: Sergio Michilini (director) y Leonel Cerrato, Aurelio C., Juan José Robles y Daniel Pulido en el comité de redacción. Era una vieja idea que se venía gestando desde antes de la apertura de la ENAPUM-DAS; de hecho los primeros escritos de “EL ANDAMIO” fueron publicados en una cartelera de la ENAPUM-DAS por los estudiantes con el nombre de “EL ANDAMIO CHIQUITO”. Pero la versión impresa logramos concretarla en León gracias a la apertura de la Escuela de Capacitación Campesina “Vivian Hernández” donde contaban, entre sus equipos, con el ansiado quemador de esténciles y el mimeógrafo, como parte del equipamiento en el departamento de reproducción de materiales.

                     

Portadas de los números 5 y 6.

El primer número impreso se publicó en noviembre de 1987, un dibujo en blanco y negro del artista  italiano Aurelio C. - hecho al estilo de Diego Rivera- colmaba la portada. Se destacan aquí artículos relacionados con el inicio del Proyecto de Integración Plástica del Centro “Monseñor Arnulfo Romero” (CEMOAR), también una denuncia acerca de la destrucción de un mural realizado en la fachada de la entonces sede nacional de AMNLAE (Asociación de Mujeres Nicaragüenses Luisa Amanda Espinoza) en 1983 por un grupo de 10 estudiantes de la Escuela Nacional de Artes Plásticas (ENAP) miembros del Movimiento Cultural “Leonel Rugama” de la Juventud Sandinista. En el mural se utilizaba el concepto de escultopintura, mezclando diversas técnicas y disciplinas tales como la cerámica en relieve y el uso de pintura acrílica sobre un muro de concreto. De manera inexplicable el mural fue destruido parcialmente por órdenes de una funcionaria gubernamental que necesitaba hacer un portón de garaje para poder guardar su carro. A pesar de las sentidas disculpas presentadas por AMNLAE y las subsecuentes promesas de reparar el mural, este nunca fue restaurado.

 

domingo, 22 de marzo de 2015

ANTECEDENTES DE EDICIONES GUOLESTRÍT. 1995.

 Ediciones Guolestrít es resultado de un proceso de varios años que inició en la década de los 80 cuando el bloqueo económico de los gringos a Nicaragua estaba en "lo fino". En este espacio publicaremos por entregas partes de un artículo titulado "Mimeografiando y fotocopiando, crónica de algunas publicaciones leonesas, artesanales, entre julio de 1986 y enero de 1998". Aquí la primera entrega:





Los antecedentes de EDICIONES GUOLESTRÍT se remontan a mediados de los años 80, en la ciudad de León, cuando aún se hacían tirajes con mimeógrafo y las máquinas fotocopiadoras eran objetos raros y novedosos en la ciudad.

En esos años las posibilidades de difusión de una publicación cultural local eran bastante escasas, más si estas publicaciones eran modestas, artesanales, hechas por un pequeño grupo de amigos sin más propósito que expresar e intercambiar ideas sobre determinados temas con otras personas interesadas. En los archivos de Ediciones Guolestrít guardamos algunos ejemplares de esas publicaciones, esos sobrevivientes están amarillentos, carcomidos por la humedad, a otros se los llevó la lluvia de arena del Cerro Negro en 1991 o el huracán MITCH de 1998. Conservarlos no ha sido tarea fácil, pero sí necesaria porque detrás de cada palabra escrita, de cada página impresa, de cada ejemplar repartido, había un grupo de entusiastas convencidos de la justeza y la necesidad de mantener vivos estos espacios de libre expresión. Esos mismos entusiastas participábamos en todo el proceso de edición, desde la escritura, discusión y selección  de contenidos, revisiones ortográficas, selección de imágenes, impresión manual de los ejemplares, hasta la distribución a pie, en bicicleta, por correo postal, o simplemente mano a mano de los impresos. Igual sucedía con las colaboraciones recibidas, había que reunirse a leerlas, seleccionarlas, pasarlas a máquina, diagramarlas, hacer corrección de textos, todo a mano, todo voluntario, todo con la idea persistente, casi febril, de intercambiar ideas, expresiones, sentimientos.


Hoy algunos de esos editorialistas ya no están entre nosotros, se los ha llevado el tiempo, al igual que las páginas amarillentas de las publicaciones que ayudaron a construir. Con otros de ellos/as nos vemos de vez en cuando, cada quien metido en lo suyo, más viejos/as, con una que otra inevitable enfermedad crónica, ya sin pelo o con abundantes canas, con hijos e hijas ya grandes, con nietos y nietas, a veces recordamos brevemente los tiempos compartidos.  La era digital nos llegó muy tarde por lo cual, posiblemente todo este esfuerzo colectivo se irá diluyendo en el olvido. Claro, alguien dirá “bueno se pueden escanear las páginas y ponerlas en línea”, más que una posibilidad es, en realidad, la única opción posible; sin embargo para la gente de esa generación de los años 80 y parte del 90 e incluso para otros más jóvenes, no hay manera de recuperar uno de los componentes esenciales de estas publicaciones como es su corporeidad, sus encuadernados artesanales, sus fallas de impresión; en ocasiones por ejemplo el tipo y color de papel variaba de un ejemplar al otro pues esto dependía enteramente de la disponibilidad de materiales en el momento, o de los vericuetos que teníamos que hacer para reunir el papel suficiente para completar un tiraje. Así que la presencia física de cada ejemplar de estos tiene su historia muy particular. Más si tenemos en cuenta que los tirajes no pasaban de 100 ejemplares, a veces menos, aunque en excepcionales y muy afortunadas ocasiones logramos tirajes de 300 copias. De ninguna de estas publicaciones ha quedado copia en ninguna biblioteca o centro de documentación adentro o fuera de Nicaragua, tal vez sólo en algunas bibliotecas personales. Además hay escasos registros fotográficos de esos grupos de gente, de esos momentos de trabajo; ni siquiera existían las cámaras digitales, además obtener una foto impresa era un proceso complicado y caro. Para nosotros era suficiente tener en las manos el boletín impreso, la revista, el ejemplar caliente, aun oloroso a tinta, producto de un proceso y esfuerzo voluntario colectivo.