

Portadas de los cuatro primeros números de EL ANDAMIO
Un año después (noviembre de 1987), iniciamos en el Centro de Capacitación Campesina “Vivian Hernández” de la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (UNAG) en León (actual facultad de Agronomía de la UNAN) la publicación del primer número de EL ANDAMIO, boletín del Movimiento de Arte Público Monumental e Integración Plástica en Nicaragua. El Consejo Editorial en esta ocasión estaba conformado por estudiantes y profesores de la Escuela Nacional de Arte Público Monumental “David Alfaro Siqueiros” (ENAPUM-DAS) que tenía su sede en Managua: Sergio Michilini (director) y Leonel Cerrato, Aurelio C., Juan José Robles y Daniel Pulido en el comité de redacción. Era una vieja idea que se venía gestando desde antes de la apertura de la ENAPUM-DAS; de hecho los primeros escritos de “EL ANDAMIO” fueron publicados en una cartelera de la ENAPUM-DAS por los estudiantes con el nombre de “EL ANDAMIO CHIQUITO”. Pero la versión impresa logramos concretarla en León gracias a la apertura de la Escuela de Capacitación Campesina “Vivian Hernández” donde contaban, entre sus equipos, con el ansiado quemador de esténciles y el mimeógrafo, como parte del equipamiento en el departamento de reproducción de materiales.

Portadas de los números 5 y 6.
El primer número impreso se publicó en noviembre de 1987, un dibujo en blanco y negro del artista italiano Aurelio C. - hecho al estilo de Diego Rivera- colmaba la portada. Se destacan aquí artículos relacionados con el inicio del Proyecto de Integración Plástica del Centro “Monseñor Arnulfo Romero” (CEMOAR), también una denuncia acerca de la destrucción de un mural realizado en la fachada de la entonces sede nacional de AMNLAE (Asociación de Mujeres Nicaragüenses Luisa Amanda Espinoza) en 1983 por un grupo de 10 estudiantes de la Escuela Nacional de Artes Plásticas (ENAP) miembros del Movimiento Cultural “Leonel Rugama” de la Juventud Sandinista. En el mural se utilizaba el concepto de escultopintura, mezclando diversas técnicas y disciplinas tales como la cerámica en relieve y el uso de pintura acrílica sobre un muro de concreto. De manera inexplicable el mural fue destruido parcialmente por órdenes de una funcionaria gubernamental que necesitaba hacer un portón de garaje para poder guardar su carro. A pesar de las sentidas disculpas presentadas por AMNLAE y las subsecuentes promesas de reparar el mural, este nunca fue restaurado.



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